Tarde o temprano este capítulo tenía que llegar. Algunos de vosotros sabréis que a mi me gustan los bichitos…..pero de cierto tamaño, en algunas condiciones y a cierta distancia. Ironías del destino…. acabo en Australia. Como explica Bill Bryson en su libro (cuya lectura recomiendo) “Down under” en este país si no te destripa un tiburón puedes acabar en las fauces de un cocodrilo o sufrir la picadura mortal de las medusas cofre, sucumbir a los efectos de algunas de las serpientes o de las arañas más venenosas del planeta. ¿Qué c…ñ… hago yo en este país?!!!!
No llevaba ni medio día en Brisbane y ya me había cruzado con dos arañitas de tamaño tropical para empezar lo que promete ser mi terapia de shock. Para tranquilizarme mis compañeros de trabajo me enseñan muestras de serpientes aparecidas en sus casas o me cuentan historias sobre tiburones toro en el río Brisbane, al que no pienso acercarme a menos de 2 metros.
Salgo a pasear por el barrio del estudio y veo carteles con imágenes de pájaros colgados de los árboles. Me acerco a leer lo que creo que es un cartel informativo sobre la fauna autóctona pero no. En letras grandes se advierte: “zona peligrosa, los pájaros pueden atacar en épocas de cría. Se recomienda llevar sombrero, paraguas y gafas para proteger los ojos” También en el estudio disfrutamos de la compañía de un “marsupial” parece ser agresivo y bastante escandaloso llamado “possum” o algo parecido, qué más da, que corre por el techo haciendo un ruido aterrador. Y ya para acabar de amenizar mis noches me acompaña una rata que se va paseando por la estancia, correteando de un lado a otro sin ningún miramiento. Ratatouille y yo dormimos poco.
No me escandalizo, ya me he resignado a vivir con fauna a mi alrededor y obviar la presencia de criaturas varias tal como hacen los australianos. ¿Si ellos no se inmutan porqué habría de hacerlo yo?
PD: Me veo obligada a añadir estas líneas acompañadas de la imagen que habla por si sola. Lo de los tiburones en el río queda confirmado. Esto es lo que pasa en Queensland cuando llueve demasiado y hay inundaciones. Sales a pasear al campo y te cruzas con lo que te cruzas.
