lunes, 26 de junio de 2017

Australia, end of first Chapter

Trabaja sólo con personas que te gusten. Lo dice Milton Glaser en su libro “Diseñador/Ciudadano” y suscribo totalmente, este consejo y otros que copio a continuación tal cual aparecen en el libro

TRABAJA SÓLO CON PERSONAS QUE TE GUSTEN
Esta es una regla curiosa que me llevó mucho tiempo aprender porque, de hecho, al comienzo de mi carrera pensaba justo lo contrario. En principio, para mí ser profesional implicaba que no tuviese que gustarte necesariamente la gente para la que trabajas o, como mínimo, ser capaz de mantener la distancia con los clientes, de modo que nunca almorzaba o socializaba con ellos.  Años más tarde, sin embargo, descubrí que era más bien al revés. Me di cuenta de que los trabajos más valiosos y significativos que había llevado a cabo habían sido siempre el resultado de relaciones cercanas con clientes. Y no estoy hablando de profesionalidad, hablo de afecto. Hablo de compartir un terreno común con el cliente y de que la visión que ambos tenemos de la vida sea parecida, porque, de lo contrario, te embarcas en luchas amargas e infructuosas.  

Cambiemos clientes por jefes y quedará claro el porqué de esta crónica. Después de 3 meses de trabajar en un lugar de Brisbane de cuyo nombre no quiero acordarme, me he despedido, fin del primer capítulo o fin de la cita como diría Mariano.

Motivos? Uno esencial, no compartimos la más mínima visión de lo que es diseño, de cómo enfocar el trabajo o la vida misma, no hay más.

Pero cerrado el primer capítulo australiano y antes de empezar el segundo, aprovecho la ocasión para reflexionar un poco sobre el tema. ¿Cómo me acerco yo al diseño o a la profesión? Y ya que estamos con Milton Glaser, tomo prestadas algunas de las reflexiones de su libro que comparto con vosotros.

ALGUNAS PERSONAS SON VENENOSAS, EVÍTALAS

Esta entrada constituye un subapartado de la anterior…...En toda relación humana, las personas pueden resultar mutuamente venenosas o enriquecedoras. Esto no quiere decir que una misma persona sea siempre o venenosa o enriquecedora en todas las relaciones, sino que la combinación de dos personas cualesquiera produce siempre consecuencias venenosas o enriquecedoras en su relación. Lo mejor de todo es que existe un test para determinar si las relaciones que estableces con otras personas son una cosa o la otra. He aquí el test: has pasado un tiempo en compañía de una persona. Tras ese periodo puedes analizar si te sientes con más o menos energía. Si te sientes cansado, te han envenenado. Si te sientes con más fuerza, te han enriquecido. El test es casi infalible.

Pues bien, en mi caso, sólo deciros que me siento como si me hubiera atropellado un tractor. Creo que está claro.

LA PROFESIONALIDAD NO ES SUFICIENTE

Desde muy temprano en mi carrera quise ser un verdadero profesional. Esa era mi mayor aspiración de joven porque me parecía que los profesionales lo sabían todo (y además les pagaban por ello). Más adelante, tras haber estado trabajando un tiempo, descubrí que la profesionalidad constituye una limitación en sí misma. Después de todo, en la mayoría de los casos se reduce simplemente a la disminución de riesgos….
Por desgracia, en nuestro campo, el llamado campo “creativo”, cuando haces algo de manera repetitiva para minimizar riesgos, o haciéndolo de la misma manera que lo has hecho siempre, se hace patente porque la profesionalidad no es suficiente. Al final, lo que hace falta en nuestra disciplina es, por encima de todo, la transgresión continua. Pero la profesionalidad no lo permite, porque toda transgresión conlleva siempre la posibilidad del fracaso y, si eres un profesional , tu instinto te prohíbe fracasar: debes tener éxito una y otra vez. Esto es lo que convierte la profesionalidad, como un objetivo vital, en un objetivo limitado.

LA DUDA ES MEJOR QUE LA CERTEZA

Todo el mundo habla de lo importante que es tener seguridad en lo que haces. Pero hay creencias de todo tipo profundamente arraigadas que nos impiden permanecer abiertos a la experiencia, razón por la cual encuentro muy cuestionable cualquier posicionamiento ideológico monolítico. Me pongo nervioso cuando alguien cree demasiado en algo o con demasiada fe. Considero que es esencial ser escéptico y cuestionar cualquier creencia hondamente arraigada. Y además, en el terreno práctico es más importante saber solucionar un problema que estar en lo cierto o tener razón. ...Uno de los síntomas de un ego dañado es creerse en posesión de una certeza absoluta. ….. Perseguir ciegamente tus propios intereses y excluir la posibilidad de que otros puedan tener razón conlleva obviar el hecho de que en diseño siempre se trabaja con una tríada: el cliente, el público y tú.

Como he dicho anteriormente, suscribo 100 % lo que dice Milton Glaser y me doy cuenta que en los últimos 3 meses he estado trabajando en un ambiente que iba en dirección contraria. Había que alejarse de ahí. Quiero añadir también algunas reflexiones de cosecha propia. En mi opinión hay tres puntos esenciales en el momento de afrontar un proyecto que tampoco he visto practicar por aquí:

  • Visitar el lugar

  • Vivir la experiencia del usuario.
¿Cómo se puede diseñar una parada de tranvía, por ejemplo, si en más de 40 años no te acercas al transporte público?!!
  • Trabajar con el cliente

Me he sentido como pulpo en un garaje. Es hora de que el pulpo vuelva a la mar ….. a explorar. Fin del capítulo 1, comienza el segundo capítulo de mi experiencia australiana.

miércoles, 5 de abril de 2017

El concepto de Belleza, con permiso de los “estéticos”


Templo de Segesta, Sicilia


Hoy toca filosofar y ponernos un poco sensibles. Tengo el día sensible, aviso.  

Recuerdo las épocas en las que estudiaba en la Escuela de Arquitectura de Barcelona y asistía a clases de estética. Creo recordar que las clases eran a las tres y media de la tarde, justo después de comer. Era muy joven, apagaban las luces para proyectar diapositivas y era la hora de la siesta, no podía concentrarme en lo que decía el profesor. También creo recordar al profesor en cuestión. Vestía un mono azul de mecánico, a veces se levantaba flamenco y lo cambiaba por uno de color negro, se le caía la dentadura, también recuerdo eso y fumaba sin parar (supongo que fuera de clase). Si alguno de mis compañeros de entonces lee esta crónica y confirma que me equivoco se aceptan correcciones.

Vamos que lo que decía no me interesaba mucho, me parecía de una profundidad prescindible en ese momento. Pero después viví en Italia…...y lo entendí todo. Y ahora vivo en Australia, y lo entiendo aún más.

La belleza es necesaria, es aire para respirar. Sin belleza alrededor te deprimes, al menos yo, y todos tenemos derecho a disfrutar de ella. Recuerdo algunos de los conceptos de belleza mencionados en esas clases. Se hablaba de proporción, se hablaba de las partes y del todo, de la belleza clásica de los griegos y la renacentista de los italianos. Más tarde, muchos años más tarde alguien me enseñó, aunque creo que ya lo intuía, que la belleza es pasión y emoción, caos y ….que todos los colores son bonitos y que más es más y quién dijo lo contrario era un racionalista moderno deprimido?

¿Porque me pongo filosófica? Porque llevo unos días en Brisbane y la echo de menos. No me malinterpretéis, Brisbane puede ser bonita, pero me doy cuenta de cómo mi espíritu va ligado a Europa, al mediterráneo y a latinoamérica. A ciertas partes de África o culturas asiáticas…...en definitiva, a la belleza con historia y poso, con un cierto toque antigüedad o de espíritu festivo. Y por aquí todo es tan nuevo que no le ha dado tiempo a pillar pátina.
Por eso y porque estoy nostálgica he decidido buscarla en la música, que gracias a la tecnología podemos llevar encima y cerrando los ojos te transporta allá donde te plazca.

Para los que tengan curiosidad, estoy escuchando el disco de “Chano y Josele”, Chano Domínguez al piano y Niño Josele…..a todo meter!!!!   

jueves, 30 de marzo de 2017

Bichos



Tarde o temprano este capítulo tenía que llegar. Algunos de vosotros sabréis que a mi me gustan  los bichitos…..pero de cierto tamaño, en algunas condiciones y a cierta distancia. Ironías del destino…. acabo en Australia. Como explica Bill Bryson en su libro (cuya lectura  recomiendo) “Down under” en este país si no te destripa un tiburón puedes acabar en las fauces de un cocodrilo o sufrir la picadura mortal de las medusas cofre, sucumbir a los efectos de algunas de las serpientes o de las arañas más venenosas del planeta. ¿Qué c…ñ… hago yo en este país?!!!!


No llevaba ni medio día en Brisbane y ya me había cruzado con dos arañitas de tamaño tropical para empezar lo que promete ser mi terapia de shock. Para tranquilizarme mis compañeros de trabajo me enseñan muestras de serpientes aparecidas en sus casas o me cuentan historias sobre tiburones toro en el río Brisbane, al que no pienso acercarme a menos de 2 metros.


Salgo a pasear por el barrio del estudio y veo carteles con imágenes de pájaros colgados de los árboles. Me acerco a leer lo que creo que es un cartel informativo sobre la fauna autóctona pero no. En letras grandes se advierte: “zona peligrosa, los pájaros pueden atacar en épocas de cría. Se recomienda llevar sombrero, paraguas y gafas para proteger los ojos” También en el estudio disfrutamos de la compañía de un “marsupial” parece ser agresivo y bastante escandaloso llamado “possum” o algo parecido, qué más da, que corre por el techo haciendo un ruido aterrador. Y ya para acabar de amenizar mis noches me acompaña una rata que se va paseando por la estancia, correteando de un lado a otro sin ningún miramiento. Ratatouille y yo dormimos poco.


No me escandalizo, ya me he resignado a vivir con fauna a mi alrededor y obviar la presencia de criaturas varias tal como hacen los australianos. ¿Si ellos no se inmutan porqué habría de hacerlo yo?

PD: Me veo obligada a añadir estas líneas acompañadas de la imagen que habla por si sola. Lo de los tiburones en el río queda confirmado. Esto es lo que pasa en Queensland cuando llueve demasiado y hay inundaciones. Sales a pasear al campo y te cruzas con lo que te cruzas. 

miércoles, 22 de marzo de 2017

El viaje




Leí hace algún tiempo que cuando hacemos las maletas y emprendemos el viaje suele haber 4 motivos que nos impulsan a ello: el amor, la búsqueda de conocimiento, el anhelo por una vida mejor (o el progreso económico) y la huída de algo. En mi caso, menos el primero, se dan todos.


Una puede tener espíritu explorador o aventurero, como lo llamarían algunos, aunque me gustaría decirle a la ministra del cinismo que evidentemente en España la situación es desalentadora y no hay quien pueda ocultarlo, ni con la ayuda de algunos jueces ni de la postverdad.


Pero no quiero prestar más atención a la huida que provoca este viaje y sí concentrarme en la parte más positiva. Australia, ya estoy aquí! Un país nuevo y lejano, no podía irme más lejos y lleno de nuevas oportunidades.  


Llevo en Brisbane sólo un par de días, suficientes para darme cuenta de que los australianos son de lo más amable, sonríen y parecen felices. Será a causa del clima o la vida saludable. Mis primeras impresiones sobre Brisbane me dicen que está a medio camino entre una ciudad americana, con su citycenter y los suburbios que se extienden por la inmensidad, con aires tropicales de ciudad brasileña y un toque asiático que aún no puedo definir. La vegetación es exuberante, las arañas también y llueve, llueve como si no hubiera un mañana, llueve a chorros aunque a la gente parece no importarle.


Este va a ser mi hogar en los próximos meses en los que os iré contando experiencias y anécdotas. Una arquitecta española en Brisbane cargada de curiosidad y, de momento, pertrechada de chubasquero. 

PD: Sigue lloviendo

lunes, 20 de marzo de 2017

El título


Cualquiera que haya estado en Brisbane pensará que me encuentro aún bajo los efectos del jet lag porque en Brisbane hay muchas cosas, pero bares no, al menos no como estamos acostumbrados los españoles. Pero llevo rato dándole vueltas al título de este blog y “Viaje a los bares del sur” se queda. Porque tiene su gracia y porque me da la gana, para algo me he cruzado el globo. Si algo no hay en esta ciudad es vida nocturna, poca gente por las calles, ni un alma a partir de las 9 de la noche, vaya. Australia de momento me parece un país vacío de gente, que la hay, pero la densidad de seres humanos por metro cuadrado es baja. ¿Dónde se mete la gente de este país?! Ellos madrugan, se levantan pronto y practican la vida sana y todo tipo de deportes desde las 5 de la mañana. Me siento como pulpo en un garaje, como Gurb recién aterrizado en Paseo de Gracia. Y como tal pienso que podría adoptar la imagen de Madonna haciendo jogging al alba (Marta Sanchez suena ya muy antiguo), pero no me sale, aún no le he pillado el truco. Estoy haciendo avances, eso sí. El primer día que me ponga las mallas y salga a correr junto al río antes de las 7 am os aviso. Lo anotaré como día de fiesta nacional en mi calendario personal.